La dificultad en los juegos

Colección de juegos difíciles

Ahora que estoy rejugando el primer Metal Gear Solid (PSX) por enésima vez, en modo difícil, se da uno cuenta de la emoción y el reto que supone una dificultad en condiciones, que te obligue a «jugar bien», esforzándote al máximo por no cagarla porque hay poco margen de error. Las otras veces lo he jugado siempre en normal, y aunque no es demasiado facilón tampoco ofrece grandes retos, no hay que esforzarse para terminarlo.

Enfrentamientos como el del ninja, cuando en la parte que se oculta para que le busques de un golpe te quita 3/4 de vida le dan una tensión que raramente va a tener en dificultades más bajas. Los dos combates contra Sniper Wolf también son dignos de mención, que nos obligan a aprovechar los momentos en que recarga o cambia de cobertura para disparar porque si no ella siempre se nos adelanta.

Estas cosas llaman mucho la atención, sobre todo después de haber terminado L.A. Noire, que sin ser un mal juego ni mucho menos, es muy «juego-película», y demasiado facilón. En los momentos de investigación es IMPOSIBLE quedarse atascado, y los tiroteos y persecuciones, tanto a pie como en coche, son absurdamente fáciles. Cuando perseguimos a alguien a pie la cosa es tan fácil como no perderle de vista, en coche poco más o menos, porque ni van rápido ni nos complican demasiado la vida con obstáculos. Y en los tiroteos siempre tenemos algo con lo que cubrirnos y además el sistema de vida es a lo Call of Duty, que a no ser que te frían a tiros en dos segundos no mueres, porque si te dan varias veces basta con ponerse un poco a cubierto para regenerar vida y como si no hubiera pasado nada.
Eso por no contar que si te matan varias veces en un punto te da a elegir si quieres saltarte esa parte del juego o seguir intentándolo, a mí esto me pasó en la escena de la excavadora, porque me daba la vuelta para disparar cuando ya era demasiado tarde, aunque por supuesto que no me salté la escena y que en cuanto entendí la mecánica me resultó fácil.

Esta moda de los «juegos-película» podría estar influida por el aumento en la edad media de los videojugadores, ya que cuando uno llega a casa un día de diario de trabajar, lo último que le apetece es frustrarse y tener ganas de lanzar el mando (o ratón) contra la pared.
Y si contemplamos el caso de los que ya están casados y con hijos este hecho es aún más dramático, cuando apenas se tiene tiempo libre y se tienen tantas cosas en la cabeza la gente quiere entretenimiento fácil y sin complicaciones, para pasar un buen rato sentado frente a la tv del salón.
Es cierto que esta franja de edad no es tampoco mayoritaria, pero en general si que es la que mayor poder adquisitivo tiene, pudiendo comprar las consolas de salida e ir adquiriendo las novedades que salen al mercado.

Está claro que actualmente no todo son «juegos-película», pero en general si que son mucho más fáciles que los juegos de antaño, que quizás por ser cortos intentaban alargar artificialmente la duración con una elevada dificultad, y también para ofrecer un reto al jugador, algo que hoy en día sólo se ofrece al seleccionar las dificultades más altas (en caso de que se pueda).

He escogido varios ejemplos, unos más viejos y otros más nuevos, de juegos difíciles:

– Saga Contra: Al menos al que yo jugué, al de la Game Boy, tenía un primer nivel bastante asequible con una tortuga gigante como jefe final (?). Pero a partir de ahí se iba complicando todo hasta el punto de convertirse en una verdadera locura en la que al mínimo fallo estábamos muertos.

Jefe tortuga en Contra 3
El primer jefe, la tortuga cuellilarga

– Darkseed: Esta aventura gráfica hecha en colaboración con el artista suizo H.R. Giger, el creador de Alien, era rara, muy rara. No sólo por su ambiente si no por su planteamiento tan atípico y la falta visible de objetivos. Por ejemplo en Monkey Island aunque no nos lo digan claramente casi siempre sabemos más o menos que tenemos que hacer o que objetivo tenemos que conseguir. En Darkseed la historia empieza con el protagonista recién levantado de la cama con un horrible dolor de cabeza, pudiendo explorar la vieja mansión en la que vive y ciertas zonas del pueblo donde esta situada. A esta falta de objetivos inicial se suma el hecho de que para ciertas cosas hay que estar a una hora determinada en un sitio determinado, y cómo se nos pase acudir ya habremos perdido la oportunidad y probablemente una parte vital para avanzar en la aventura.

Inicio de Darkseed, con Mike Dawson recién levantado
Aaaghh, como me duele la cabeza

– Devil May Cry: Cuando lo jugué por primera vez en la PS2 me sorprendió gratamente, gráficos y ambientación sublimes y muy espectacular. Enemigos como las marionetas, los fantasmas con tijeras o guadañas, o los shadows (gatos sombra) le daban un encanto que pocos tenían. El problema es que el control era muy tosco, no se podía esquivar rápidamente y tampoco se podían bloquear golpes, además de que las cámaras eran fijas y muchas veces no ofrecían un buen enfoque para la acción, por lo que esquivar se convertía en una ardua tarea.
Intenté pasármelo varias veces y ninguna fui capaz, en dificultad normal. El modo fácil nunca quise activarlo.
La vez que llegué más lejos fue hasta un enfrentamiento con aquel pájaro de rayos en un coliseo.

Dante disparando a un bicho en el aire

– Diablo: La segunda parte era mucho más asequible, pero la primera era realmente difícil. No se podía correr y en el caso del guerrero y la amazona tampoco disponíamos de habilidades de combate, como si había en el 2. Les podíamos enseñar magias, pero claro, como había que priorizar otros atributos al final no merecía la pena lanzarlas, así que las magias sólo eran realmente útiles para el mago, con lo que jugar con el guerrero o la amazona se limitaba a caminar de un lado para otro haciendo click para atacar, y eso llegados a las cuevas de lava, por mucho que hubiéramos subido de nivel y renovado equipo los enemigos nos daban hasta en el carnet de identidad.
Quizás es que este juego estaba pensado para multijugador, porque jugando uno sólo parecía casi imposible.

Amazona peleándose con brujas y demonios
El que haya llegado aquí jugando solo debe ser un fuera de serie

– Ghosts ‘n Goblins: Este clásico, conocido de sobra por todos a los que nos gusta este mundillo, tenía una dificultad sobrehumana. Vale que en las recreativas la idea era poner las cosas difíciles para sacar más dinero, pero es que aquí lo normal era durar no más de 5 minutos.

Sir Arthur a punto de ser alcanzado por un zombi
La parte del cementerio, la única "fácil"

– Ninja Gaiden (XBOX): Este tiene lo que le falta al Devil May Cry (a partir de ahora DMC) y le falta lo que tiene el DMC. La historia, tópica a más no poder, y la ambientación, bastante pobre y falta de coherencia, aunque tiene ciertos escenarios muy buenos, pero los menos. Además los enemigos no tienen carisma ninguno.
Pero lo que tiene realmente bueno es la jugabilidad, con un control muy ágil y fluido, facilidad para hacer esquivas rápidas, poder bloquear golpes (no todos), gran variedad de combos y varias armas, unas más útiles que otras según el tipo de enemigo al que nos enfrentemos. Además podemos mover la cámara libremente para tener una buena visibilidad en todo momento.
Y es que aun contando con una gran dificultad ya en el modo normal, el control no admite queja, si bien ciertos enfrentamientos contra jefes, como el segundo contra Alma y contra Doku «armadura» llegan a ser desesperantes y dan ganas de reventar el mando contra el suelo, pero no por un mal sistema de control y cámaras.

Ryu enfrentando al dragón de hueso
El dragón de hueso, un jefe muy asequible

Puede que no sean exactamente los juegos más difíciles habidos y por haber, pero para mí han sido los que más complicados me han resultado, y de los que he puesto sólo he sido capaz de terminar el Ninja Gaiden de la primera XBOX, además en dos ocasiones, ambas en nivel normal, y sinceramente no me quedaron ganas para el nivel difícil o el ultra difícil, no llego a ese nivel de masoquismo.

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