Recordando Diablo 2

Diablo 2 logo

En la mayoría de sagas, la segunda parte suele ser un poco mejor que la anterior, ofreciendo más de lo mismo, pero hay algunos casos en los que la segunda parte mejora la primera en TODOS los aspectos. Este es uno de esos casos, y con una distancia de apenas tres años y medio de diferencia, que siendo Blizzard, es poco tiempo.

Tuve la oportunidad de probar por primera vez este Diablo 2 cuando tenía 14 años, un par de años después desde que saliera a la venta. Lo jugué en unas condiciones bastante precarias, pues mi PC de por aquel entonces no daba la talla. Un Pentium MMX a 200 Mhz con 32 MB de RAM se quedaba corto a todas luces, sobre todo en memoria RAM, lo que causaba que no se pudieran cargar todos los sprites y animaciones necesarios en memoria y diera grandes lagazos habitualmente, sobre todo cuando tenía que cargar algo directamente desde el CD, pues con un disco duro de poco más de 2 GB no me podía permitir el lujo de hacer la instalación «multijugador» (que copiaba todo al disco duro excepto los vídeos), ocupando la friolera —de la época— de 950 MB.

Empecé con el nigromante y a partir del acto 3 se me hizo tan duro que decidí empezar con un bárbaro, con el que sí pude terminar el juego, y un tiempo después empecé una partida con la hechicera, que también terminé. Pero sobre todo me quedé con las ganas de probar el multijugador, ya que de aquellas no tenía internet ni ninguna posibilidad de tenerlo para mi desgracia, y sabía por cosas que había oído que era donde estaba gran parte de la miga del juego.

Combate contra Rakanishu en las piedras de Cairn
Cuidado con Rakanishu, va que echa chispas

Hace un par de meses mirando unas cosas que tenía que comprar en Amazon me salió en productos relacionados el Diablo 2 con la expansión por unos 15 euros, y no me lo pensé. Decidí empezar otra vez con el nigromante y esta vez sí que he sido capaz de terminar el juego con él sin problemas. Uno ya va teniendo tablas en este tipo de juegos y ya hace las cosas sabiendo, e imagino que en su día invertiría puntos en habilidades absurdas, aparte de que recuerdo ir pegando en cuerpo a cuerpo… ¡con el nigromante!, algo muy absurdo teniendo en cuenta que el nigromante es una clase débil, un spellcaster como pueda ser la hechicera.

Para ponernos en situación, volvemos al mundo de Santuario, donde el héroe del primer Diablo lo único que hizo realmente fue limpiar el mal temporalmente, pues Diablo le utilizó, lo que realmente quería era atraerle para poder poseerle, y así poder controlar el cuerpo de alguien poderoso, en lugar del hijo del rey Leoric. Diablo, disfrazado de hombre, pretende liberar a sus hermanos Mefisto y Baal y sembrar el caos en el mundo mortal, y ahí es donde entramos nosotros para impedirlo.

Nigromante enfrenta a esqueletos con esqueletos
Esqueletos contra esqueletos

Algo muy destacable de Diablo 2 es la forma de contar la historia en los vídeos de principio y/o fin de acto, pues se usa el recurso narrativo de contar lo ocurrido anteriormente a través de otro personaje paralelo, ajeno al jugador, que dé sentido a lo que nos vamos encontrando en cada acto. Estos vídeos, al menos en su día tenían una calidad y despliegue de medios impresionante, de hecho de los tres CDs que ocupaba el juego base, uno estaba dedicado exclusivamente a los vídeos. Aún a día de hoy, exceptuando algunas animaciones, se siguen conservando más o menos bien.

Respecto a los aspectos jugables es más grande y mejor en todos los aspectos que la primera parte. Para empezar, en cada acto (cuatro en el juego base y un quinto extra en la expansión) hay un poblado o base con distintos personajes con los que podremos interactuar, bien sea para comprar, vender y reparar equipo, para que nos asignen búsquedas (misiones) o sencillamente para poder hablar con ellos e irnos enterando de los detalles de la historia y la ambientación. Ya no estamos limitados única y exclusivamente a Tristram como sucedía en la primera parte, y cada acto además tiene su propia ambientación y enemigos propios, tan pronto vamos por prados verdes, por un desierto o por una selva. Tampoco hay una única mazmorra por pueblo, cada acto tiene campo abierto con distintas zonas donde podremos encontrar varias mazmorras, algunas obligatorias para seguir la historia del juego y otras opcionales. Debido a lo enorme del mapeado, ya sea campo abierto o algunas mazmorras, encontraremos transportadores desperdigados por ahí, que una vez visitados, podremos usarlos para teletransportarnos ahí directamente y evitarnos el largo paseo.

Nigromante combatiendo al herrero en el monasterio de las arpías
Las paredes se transparentan cuando es necesario para que podamos ver

Otra gran mejora, aunque parezca absurdo, es que ahora ¡el personaje protagonista puede correr! Esto no sólo nos ahorra tiempo (esos largos paseos por Tristram en Diablo 1…) y hace el juego más dinámico si no que nos facilita el esquivar proyectiles y magias de los enemigos, además de poder evitar con mayores garantías que nos alcancen en cuerpo a cuerpo si llevamos a un personaje débil que ataca a distancia. Pero la principal mejora, la más importante, es la del árbol de habilidades. En el primer Diablo, a no ser que llevásemos el mago, el cual disponía de distintos hechizos que podía lanzar, el guerrero y la pícara se limitaban a clicar a los enemigos, uno atacando cuerpo a cuerpo y otra a distancia, pero al fin y al cabo lo mismo, lo cual acababa haciendo el combate muy simple y repetitivo. En Diablo 2, todos los personajes tienes tres árboles de habilidades propios, y cada uno representa una especialización, aunque esto no quiere decir que no se puedan combinar habilidades de distintos árboles. Cada vez que subamos de nivel, además de los 5 puntos de atributos de rigor, ganaremos un punto de habilidad, que podremos invertir —obviamente— en la habilidad que queramos, pudiendo acumular hasta veinte puntos invertidos en una misma habilidad. Esto abre la posibilidad a que de una misma clase de personaje, puedan hacerse distintas builds, es decir, enfocar el personaje a un estilo de juego u otro, lo que también determinará que equipo nos sea más conveniente para cada caso, aportando al juego una complejidad que no tenía la primera parte. También ahora hay más piezas de equipo, lo que implica mayor número de combinaciones y posibilidades, además de existir los sets de equipo —distintas piezas que al estar todas equipadas a la vez proporcionan una bonificación extra— y objetos con huecos en los que engarzar gemas, cráneos, joyas o runas que añadirán características.

Nigromante y su banda explorando el desierto
Explorando el desierto

Como vemos se abre todo un mundo de posibilidades ya que por si lo anterior fuera poco ahora en vez de tres clases de personaje hay cinco en el juego base más otras dos en la expansión, dando un total de siete. Algo que mejora mucho la jugabilidad es el hecho de que los personajes ya no se mueven por «casillas» en un entorno totalmente isométrico, si no que el movimiento es flexible y no hay cambios bruscos de dirección, algo que aparte de dar más libertad de movimiento y hacer el juego menos cuadriculado, hace que no sea tan complicado acertar a los enemigos con ataques a distancia, pues antes el más mínimo movimiento podía implicar cambio de dirección y que el proyectil no acertara a su objetivo. Podremos contar también con la ayuda de un mercenario, de los que hay un tipo por cada acto —exceptuando el cuarto—, los cuales podremos usar bien como apoyo a distancia a bien para absorber daño en el cuerpo a cuerpo.

Nigromante asesinado por chamán fetiche
Los chamanes fetiches con sus llamaradas pueden ser realmente peligrosos a distancias cortas

Es cierto que a pesar de todas estas virtudes, en ocasiones este Diablo 2 se acaba volviendo repetitivo. Ya sabemos que el género al que pertenece el juego llamado Action RPG o Hack and Slash consiste en matar y matar enemigos en busca de la correspondiente subida de nivel, atributos y habilidades, y sobre todo nuevas y mejores piezas de equipo, pero hay ciertos aspectos, como el de las builds que hacen el juego demasiado rígido y al final acabemos usando siempre las mismas habilidades. La cuestión es que invertir unos pocos puntos en esto y en lo otro no sale muy a cuenta realmente, pues tendremos un personaje que sabrá hacer un poco de todo pero que no será bueno en nada, y al final el camino a seguir es invertir todos los puntos es unas pocas habilidades muy concretas para sacarle partido al personaje, y esto mismo hace que solo acabemos usando esas habilidades, limitando nuestras posibilidades y forma de jugar. Si quisiéramos probar otra build nos quedaría crear otro personaje de la misma clase e invertir los puntos en otras habilidades, y este nuevo personaje estará limitado igualmente. En la tercera parte de la saga este aspecto se ha arreglado, aunque no sin críticas por parte de los aficionados de Diablo 2.

Nigromante en poblado fetiche
Despejando el poblado de esos sádicos y caníbales fetiches

Algo digno de mencionar es que el equipo de Blizzard North le dio especial importancia al apartado multijugador en esta entrega, cambiando algunas cosas como el sistema de guardado para hacerlo más adecuado para partidas multijugador. Incluso tenía la novedad de —presumiblemente para evitar hackeos, o al menos dificultarlos— que al jugar en Battle.net los personajes se guardaban «en la nube», término muy de moda estos días pero que realmente en muchos casos es ponerle nombre a algo que lleva existiendo desde hace quince o veinte de años. Como comentaba anteriormente, no pude probar el apartado multijugador de Diablo 2 en su día, y aunque para esta rejugada he ido yo sólo, ha sido en Battle.net poniendo contraseña a la partida para que no se metieran indeseables, pero dejando la puerta abierta a poder usar posteriormente ese mismo personaje para jugar con otra gente, ya en las dificultades Pesadilla e Infierno. A día de hoy apenas queda gente en el Battle.net de Diablo 2, pero entres cuando entres siempre hay unos pocos conectados, con lo que tampoco es que sea algo imposible jugar con otras personas.

Nigromante en el infierno
En el infierno

Gráficamente se le criticó en su día por ser «demasiado continuista» y por exigir unos elevados requisitos de hardware para lo que mostraba. Nada más lejos de la realidad, pues cuando salió a la venta, en junio de 2000, los gráficos en 3D que podían mover las máquinas de la época no daban para recrear un juego visto desde una cámara alejada del personaje y con multitud de enemigos en pantalla, habría quedado peor que hacerlo en 2D y exigiendo unos requisitos elevadísimos de haberse visto medio decente. De continuista se le podría tachar por seguir siendo en 2D, pero lo cierto es que mejora mucho con respecto a la primera entrega en cuanto a fluidez y variedad de animaciones, mayor variedad de planos según hacia la dirección que miremos, y unos efectos de magia, fuego y partículas mucho más fluidos y espectaculares. Como experimento, y dado que para cuando salió el juego las tarjetas aceleradoras 3D estaban ya muy extendidas, la gente de Blizzard implementó un modo gráfico «3D», nótese las comillas porque el juego seguía siendo 2D, pero se utilizaba la potencia de estas tarjetas para simular un efecto de perspectiva con los objetos del entorno, creando unos efectos de zoom y parallax muy vistosos, además de otros efectos de iluminación. Con respecto a los requisitos, quizás para la época se iban un poco en cuanto a RAM, aunque hay que tener en cuenta que lo que mostraba el juego no estaba nada mal y por entonces, entre los 90 y primeros 2000 la tecnología avanzaba muy rápido, y un PC de gama media se te quedaba desfasado en dos o tres años, nada que ver con lo que pasa ahora.

Nigromante en el interior de un edificio en Harrogath
Algunas localizaciones están muy detalladas

A mí la verdad es que me gusta mucho el estilo gráfico de Diablo 2, pero tengo que reconocer que tengo debilidad por los gráficos 2D isométricos y prerrenderizados. Para la época era la mejor elección, crear personajes y objetos en 3D Studio MAX, sin limitaciones de potencia, y luego trasladarlos a sprites. Vale que esto canta cuando un personaje o monstruo hace un cambio de dirección al notarse un cambio brusco del sprite, y que las animaciones no son tan fluidas como si fuera en 3D, pero comparando pros y contras en una balanza, Blizzard tomó la decisión acertada.

Hay gente, y no poca, que prefiere el primer Diablo, quizás por la ambientación algo más macabra y oscura y el ritmo de juego más lento, pero objetivamente, Diablo 2 es mucho mejor juego. Personalmente también lo prefiero con creces, es un juego que en su día me marcó y creo que a día de hoy, salvo ciertos aspectos técnicos como los gráficos que han quedado desfasados, es perfectamente válido y jugable, y vale la pena darle una oportunidad y probarlo si no lo has jugado nunca.

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